¿Sabías de dónde proviene la frase “no es soplar y hacer botellas”?

¿Sabías de dónde proviene la frase “no es soplar y hacer botellas”?
¿Sabías de dónde proviene la frase “no es soplar y hacer botellas”?

El dicho “soplar y hacer botellas”, refiriĂ©ndose a algo que es muy fácil o en algunos paĂ­ses muy difĂ­cil tiene su historia y te la contamos en esta nota de Visitemos Misiones.

La historia proviene de la isla de Murano, en Venecia, lugar del mundo donde se encuentran los mejores artesanos del cristal. Sopladores de botella con técnicas que se pasan de generación tras generación y son considerados los mejores del mundo.

Murano es la isla más grande de la Laguna Veneciana por detrás de Venecia, teniendo una población de unos 30.000 habitantes. La Isla de Murano es mundialmente conocida por su cristal. Tal es la importancia del cristal y sus artesanos en este lugar, que ninguno de ellos puede tomarse vacaciones sin informar con muchos meses de anterioridad y actualmente solo quedan 45 de ellos. Una tarea que parece simple, pero no lo es.

La famosa historia del “Soplar y hacer botella” comienza a principios del siglo 19, cuando los artesanos de la isla de Murano pedían que se los respete como artistas y luchaban para que su tarea sea bien remunerada por los propietarios de las casas de cristales, que solo les daban migajas de todo lo que movía el comercio que llegaba de todas partes a buscar los mejores cristales del mundo, incluyendo a toda la realeza europea, que pagaba fortunas por cada pieza, que hoy son históricas. Pero los funcionarios de la isla no consideraban que lo que hacían los sopladores sea algo muy difícil de hacer y decidieron negarles el pedido, a lo que los sopladores dejaron de trabajar y citaron luego de más de 10 días de huelga a todos aquellos que tanto criticaban, se acerquen a ver como se trabaja el cristal.

“no es soplar y hacer botellas”
“no es soplar y hacer botellas”

Luego de esta convocatoria, cientos de curiosos se acercaban a ver como los sopladores trabajaban incansablemente este material, que consideraban divino en el lugar, incluso muchos funcionarios de Murano que fueron los primeros en ver que la gente se juntaba a ver como elaboraban las preciadas obras en cristal se sumaron. Es aquĂ­, donde el dicho comienza a tomar forma, ya que uno de los artesanos llama a uno de ellos, pidiendo que siga el paso a paso de como hace el trabajo y que trate de hacerlo, a lo que el mismo accede, pero luego de varios intentos, el funcionario no pudo darle forma a nada, ante las risas de los lugareños. Ante la mirada atĂłnita de todo el pueblo, es donde uno de los maestros sopladores exclama: “Vieron, no es soplar y crear cristales de la nada”, que luego se transformarĂ­a en el famoso “No es soplar y hacer botella”, como lo conocemos actualmente, pero que lo harĂ­an mundialmente conocido los catalanes con el “Bufar i fer ampolles” (soplar y hacer botellas).

Soplar y hacer Botellas

El dificilĂ­simo arte del modelado de vidrio con aire requiere de extrema destreza y habilidad, además de un excelente par de pulmones. A los cristaleros que utilizan su capacidad de emitir aire con gran destreza por la pequeña abertura que se forma al contraer los labios casi por completo -(podrĂ­amos establecer un rango entre el 90 y el 95 % de contracciĂłn), de modo que si uno hablara con la boca en tal posiciĂłn podrĂ­a emitir Ăşnicamente sĂ­labas con la vocal “u”, lo cual resultarĂ­a sumamente gracioso pero, sin lugar a dudas, nos vendrĂ­a “como anillo al dedo” a la hora de soplar por una delgada cánula y producir ampollas, burbujas o cualquier tipo de atrapamiento de aire en el interior de una masa de vidrio llevada al estado semi-lĂ­quido mediante el calentamiento a unos 1400Âş C, de modo que permita al artesano transformar el sobrio cristal en diversas o divertidas formas, entre ellas botellas.

Prof. Eduardo Silva para Visitemos Misiones

Comentar con Facebook

Visitemos Misiones no se hace responsable ni partĂ­cipe de las opiniones vertidas por los usuarios de esta secciĂłn. Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.