Yabotí selva adentro

Yabotí selva adentro
Yabotí selva adentro

Los famosos saltos de Moconá se pueden admirar bien de cerca en una navegación por el río Uruguay. A través de la riqueza que ofrece la reserva de biósfera Yabotí, la posibilidad de conectarse con la naturaleza.

Yabotí selva adentro
Yabotí selva adentro

La localidad de El Soberbio es la puerta de entrada a la búsqueda del descanso tan deseado. A medida que los viajeros se van adentrando, el paisaje comienza a teñirse de verde y entre los cerros se asoma la pureza de un lugar de una inmensidad inconmensurable. No hace falta recorrer muchos kilómetros para sentirse inmerso en la plenitud de la reserva de biosfera Yabotí. El paisaje de selva prima, y la ruta es el camino serpenteante que se adentra en la naturaleza.

Yabotí selva adentro
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La experiencia principal es recorrer los saltos del Moconá en una embarcación semirígida. Esa caprichosa falla geológica hizo que la formación de los saltos se diera de manera longitudinal al río, lo cual hace, literalmente, que el agua derrame su energía de costado. El motor de la embarcación hace su labor en el manto enérgico que es el río Uruguay. Si se tiene suerte, las afloraciones de rocas se pueden observar y los 3 kilómetros de saltos muestran unos 7 metros de altura. Se llega tan cerca que se pueden tocar las caídas con las manos.

Yabotí selva adentro
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De vuelta al centro de atención al visitante, una opción es dejar la adrenalina de lado e iniciar un camino por los diferentes senderos que trasladan a los viajeros adentro de la selva paranaense, por especies endémicas, exóticas y helechos en extinción. La vegetación sólo permite transitar por caminos muy bien demarcados y todos llevan a lo desconocido. La densidad verde se cierra ante los ojos y los sentidos se conectan plenamente con el entorno. Se oye la fauna alrededor y el fuerte aroma a follaje y humedad llena cualquier olfato. De repente, una vista panorámica deslumbra desde arriba del correntoso río Uruguay y la selva que lo rodea.

El atardecer cae sobre los cerros y se emprende la vuelta. El día todavía no terminó, pero ya es hora de regresar al lodge para degustar comidas típicas como los ravioles, conversar con los locales en el portuñol que impone la frontera con Brasil y dormir envueltos en la paz de este mítico lugar.

  • A Misiones se llega en avión al aeropuerto Cataratas del Iguazú o al Libertador General de San Martín, en ómnibus o en auto, por la Ruta 105. Luego se sigue hasta El Soberbio por la Ruta 2.

 

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