Leyenda el mainumbi

El Colibr√≠. Los guaran√≠es le dieron el bello nombre de Mainumbi, que significa: “p√°jaro mosca” y ten√≠an de √©l, hermosas leyendas.

Leyenda el mainumbi
Leyenda el mainumbi

Una dice que los hombres al morir dejan su cuerpo en la tierra; pero su alma, desprendiéndose de él, va a ocultarse en una flor. Por eso el Mainumbí anda volando de flor en flor: busca almas para llevar al paraíso.

Y otra cuenta que A√Īa vio a Tup√° hacer el Mainumb√≠. Maravillado y envidioso de la obra del Creador, pretendi√≥ hacer otro p√°jaro que lo emulase. Cuidadosamente trabaj√≥ A√Īa y, satisfecho del nuevo ser que acababa de salir de sus manos, lo ech√≥ al aire para que volase. Pero la criatura cay√≥ pesadamente a tierra y, en vez de volar, sali√≥ saltando, A√Īa hab√≠a creado el sapo.

Los indios Bororos, tienen un mito acerca del origen de las estrellas y en el cual figura el picaflor.

Dos mujeres salieron a recoger ma√≠z. Como la cosecha era poca, pidieron ayuda a un joven que pasaba. √Čste aprovechando la ocasi√≥n, llen√≥ tambi√©n su bolsa.

Llegando a su casa, dio el maíz a su abuela para que hiciera tortas, que comió alegremente con sus amigos.

terminado el fest√≠n, pensaron que la abuela pod√≠a contar a las madres lo que acababan de hacer, y decidieron cortarle la lengua. Realizado esto, aterrados de su acci√≥n, se dispusieron a huir. Llamaron a Piodudu y le encargaron que subiese una cuerda y la atara en el cielo.. Lo hizo as√≠ el p√°jaro, y los muchachos comenzaron a trepar por ella. De pronto aparecieron las madres y tambi√©n subieron en busca de sus hijos. Estos ya hab√≠an llegado al cielo y el ladr√≥n de ma√≠z, que iba √ļltimo, cort√≥ la soga. Las mujeres se cayeron. En castigo, los muchachos fueron condenados a permanecer para siempre en el cielo, con los ojos fijos en la tierra, buscando las madres. Esas brillantes pupilas son las estrellas.

En una f√°bula, Tup√≠, el picaflor, aparece desafiando a la Tuyuy√ļ (cig√ľe√Īa en guaran√≠), a ver cual de los dos vuela m√°s lejos.. El picaflor vuela muy r√°pido, pero se cansa pronto; en cambio la cig√ľe√Īa, que lo hace lentamente, resiste mucho. Partieron los corredores y, velozmente, el picaflor se adelant√≥ enseguida pero, fatigado, se dej√≥ caer en el agua de un r√≠o y esper√≥ flotando a que la cig√ľe√Īa pasara, y entonces la llam√≥:

– ¬°hermana, hermana…!

-¬ŅQu√© te pasa? ‚Äďpregunt√≥ la tuyuy√ļ

  • No puedo volar m√°s.
  • Bien, t√≥mate de mis piernas. Y as√≠ lo hizo el picaflor salvando su vida.

Una superstici√≥n Araucana, dice que ” si un PINGUDA (nombre que se le da al picaflor), lleva sus cabellos a su nido, la persona a quien pertenecen queda expuesta a morir ahorcada”.

No son escasos los indios que se ahorcan, y como era frecuente tambi√©n hallar picaflores muertos, colgando de las ramas, por un sencillo proceso mental, se cre√≥ esta superstici√≥n. “La naturaleza muestra su ingenio en el picaflor”. Podr√≠a agregarse, tambi√©n, como el genio de una raza puede mostrarse en los cuatro versos de una breve y alada copla, no en las densas octavas reales de un poema didasc√°nido. El picaflor, como una copla an√≥nima, es obra de inspiraci√≥n, no de paciencia, y como toda obra de arte, nadie puede sustraerse al sentimiento de admiraci√≥n que despierta en el artista que vive latente en todos los seres humanos…